Conservación de facturas electrónicas: plazos legales y formatos validos

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Índice de contenidos

La conservación facturas electrónicas no es una opción, es una obligación legal con impacto directo en tus impuestos y en la defensa de tu negocio ante una inspección. Entender durante cuánto tiempo debes guardarlas y en qué formato es clave para evitar sanciones y garantizar una gestión documental profesional.

Obligación legal de conservación facturas

Base normativa

La conservación facturas se apoya en varias normas que fijan la obligación de guardar las facturas emitidas y recibidas durante un tiempo mínimo. No conservarlas correctamente puede provocar que Hacienda rechace deducciones o cuotas soportadas y, además, que te imponga sanciones económicas. La Ley General Tributaria (artículos 29 y 30) establece el deber general de conservación de documentos justificativos de las operaciones económico-tributarias durante el período de prescripción. El Código de Comercio (artículo 30) fija seis años para la conservación de libros, correspondencia y documentación contable, incluyendo facturas. Finalmente, el Reglamento de Facturación (RD 1619/2012, artículo 29) concreta que las facturas deben conservarse en el mismo soporte en que fueron expedidas o recibidas, respetando todas sus características funcionales y formales originales. Esta triple normativa crea un marco riguroso que no deja espacio para improvisaciones en la gestión documental empresarial.

Quién debe conservar

Tanto quien emite como quien recibe están sujetos a la conservación facturas. Deben conservar sus facturas empresarios, profesionales y sociedades mercantiles que desarrollen actividades económicas habituales. Pero también los receptores de las facturas tienen esta obligación para justificar el IVA soportado y gastos deducibles en IRPF o Impuesto sobre Sociedades. Los terceros que gestionan la documentación por cuenta de otros, como asesorías, gestorías o despachos contables, están igualmente obligados cuando actúan como encargados de tratamiento de datos según el RGPD. Incluso en casos de subcontratación de la facturación, el responsable último (la empresa emisora) mantiene la responsabilidad solidaria ante Hacienda por la correcta conservación facturas. Esta responsabilidad compartida significa que nadie puede excusarse alegando delegación en terceros durante una inspección tributaria.

Plazos de conservación facturas

Plazo fiscal (4 años)

A efectos tributarios, la conservación facturas debe cubrir el plazo general de prescripción de cuatro años desde la presentación de las declaraciones o desde el vencimiento del plazo para presentarlas. Este período permite a la Agencia Tributaria verificar la exactitud de las liquidaciones tributarias y exigir la aportación de facturas emitidas y recibidas que justifican cuotas repercutidas y soportadas. El conteo comienza el día 1 de enero siguiente a la fecha de presentación de la declaración correspondiente, o desde el fin del período impositivo si no se presentó espontáneamente. Durante estos cuatro años, cualquier comprobación o inspección puede requerir la totalidad de la documentación justificativa, por lo que mantenerla perfectamente organizada y accesible es absolutamente imprescindible. Este plazo fiscal se interrumpe si Hacienda inicia procedimientos formales de comprobación limitada o inspección, reiniciando el conteo desde la conclusión de dichos procedimientos.

Plazo mercantil (6 años)

En el ámbito mercantil, la conservación facturas se integra en la obligación general de conservar libros, correspondencia, documentación y justificantes durante al menos seis años, contados desde el último asiento realizado en los libros contables correspondientes. Este plazo mercantil se aplica a todo tipo de documentos contables, desde facturas hasta contratos, recibos bancarios y albaranes, por lo que tus facturas deben archivarse al menos durante esos seis años para cumplir con el Código de Comercio. El plazo se cuenta desde el cierre del ejercicio en que se realizó el último asiento relacionado con la operación documentada por la factura. Este plazo mercantil es especialmente relevante para pymes y autónomos que pueden enfrentar reclamaciones civiles o mercantiles de clientes o proveedores mucho después del período fiscal de cuatro años.

Plazo recomendado

Por seguridad jurídica, muchos expertos recomiendan extender la conservación facturas a diez años, especialmente cuando hay bienes de inversión amortizables, bases imponibles negativas trasladables o posibles responsabilidades penales derivadas de delitos fiscales. De este modo cubres los plazos más amplios que pueden utilizarse como referencia probatoria en procedimientos por delitos contra la Hacienda Pública (plazo de prescripción de diez años) u otros litigios civiles complejos. En sectores con contratos de larga duración, garantías extensas o litigios recurrentes, conservar facturas durante quince años se convierte en práctica habitual para blindar completamente la posición jurídica de la empresa. Esta conservación extendida también facilita la obtención de certificados de estar al corriente de obligaciones tributarias, ya que Hacienda puede requerir documentación histórica para verificar créditos tributarios acumulados.

Qué hay que conservar

Documentos obligatorios

En la conservación facturas debes incluir todas las facturas emitidas, las facturas recibidas, las facturas rectificativas y cualquier documento de anulación o corrección aceptado por la normativa. Esto afecta tanto a facturas en papel como a facturas electrónicas, independientemente del canal por el que se hayan enviado o recibido (correo electrónico, portal cliente, FACe, etc.). También entran en esta categoría los documentos sustitutivos de factura como los tickets simplificados homologados y los recibos por operaciones exentas o con regímenes especiales. La obligación abarca tanto las facturas con IVA devengado como las exentas, las intracomunitarias y las de exportación. Desde la implantación de Verifactu, también debes conservar los registros de encadenamiento criptográfico asociados a cada factura emitida.

Información adicional

Adicionalmente, es muy recomendable que tu política de conservación facturas incluya comunicaciones con clientes y proveedores vinculadas a las operaciones facturadas, justificantes de envío de las facturas y acuses de recibo electrónicos. En entornos donde ya se utiliza Verifactu o sistemas similares, también deberías conservar registros de encadenamiento, hashes criptográficos, comunicaciones con la AEAT y logs de acceso, como parte de la trazabilidad completa de cada factura electrónica. Los contratos marco que regulan las condiciones comerciales, los presupuestos aceptados y las órdenes de pedido firmadas completan el conjunto documental esencial. En operaciones internacionales, documentación aduanera, certificados de origen y declaraciones Intrastat también forman parte del archivo obligatorio.

Formatos válidos de conservación facturas

Formato electrónico

Cuando la factura se emitió electrónicamente, la conservación facturas debe respetar el formato original y sus garantías técnicas. Eso significa conservar el XML estructurado (por ejemplo Facturae 3.2.2, UBL 2.1 o CII), junto con su firma electrónica XAdES o PAdES, el hash SHA-256 o huella digital y todos los metadatos esenciales, sin transformaciones que alteren contenido o rompan la integridad verificable. El PDF/A con firma electrónica incorporada es igualmente válido siempre que mantenga la vinculación criptográfica entre documento visual y datos estructurados. Cualquier conversión que elimine elementos de seguridad invalida el documento para efectos probatorios ante Hacienda.

Digitalización certificada

Si recibes facturas en papel y quieres pasar a un archivo digital, la conservación facturas puede apoyarse en procesos de digitalización certificada regulados por la Orden EHA/962/2007. Estos procesos, realizados por entidades homologadas, permiten destruir el papel original siempre que el escaneado se realice con garantías de integridad, siguiendo secuencia numérica continua y generando un informe de digitalización firmado que acredite el proceso completo. El sistema debe permitir la verificación de que cada página escaneada corresponde exactamente al original papel, mediante controles de contraste, resolución mínima y metadatos de captura. Solo con esta certificación jurídica puedes eliminar legalmente los documentos físicos.

Formatos aceptados

En la práctica, los formatos más habituales en conservación facturas son el XML firmado (Facturae, UBL u otros formatos estructurados admitidos por FACeB2B), el PDF/A con firma electrónica cualificada y las imágenes TIFF o PDF escaneadas dentro de un sistema de digitalización homologado. Un PDF simple sin firma electrónica puede servir como apoyo visual para consulta interna, pero por sí solo no cumple las exigencias legales de autenticidad e integridad probatoria. Los formatos estructurados nativos mantienen mayor valor jurídico porque permiten validación automática por los sistemas de Hacienda y preservan toda la semántica fiscal de la operación documentada.

Requisitos técnicos

Integridad

La tecnología que uses para la conservación facturas debe ser capaz de garantizar integridad, accesibilidad y legibilidad durante todo el plazo legal. En cuanto a integridad, el sistema de conservación facturas tiene que impedir modificaciones no autorizadas y detectar cualquier cambio mediante controles automáticos como hashes SHA-256, firmas digitales periódicas o blockchain fiscal. De este modo puedes acreditar ante la Administración que la factura electrónica conservada es exactamente la misma que fue emitida o recibida, incluso años después de su creación. Los sistemas avanzados generan huellas digitales periódicas del repositorio completo y alertan ante cualquier discrepancia detectada.

Accesibilidad

La accesibilidad implica que, durante todo el período de conservación facturas, puedas localizar y recuperar cualquier documento en un tiempo razonable (máximo 3 días hábiles según normativa) y en formato utilizable por la Administración. Esto exige indexar correctamente las facturas por NIF emisor/receptor, fecha, importe, número de factura y concepto, disponer de buscadores full-text multiformato y garantizar que el almacenamiento permanece disponible aunque cambies de software o proveedor mediante exportaciones estandarizadas. Los metadatos descriptivos ricos facilitan la búsqueda automática y la presentación organizada ante inspectores tributarios.

Legibilidad

La legibilidad supone que el formato de conservación facturas siga siendo visualizable con herramientas razonablemente disponibles (visualizadores PDF/XML estándar) y que, si se requiere, puedas imprimir la factura en formato A4 legible o generar una representación fiel para un inspector. Depender de programas obsoletos, formatos propietarios sin soporte futuro o resoluciones insuficientes puede poner en riesgo tu capacidad de prueba ante Hacienda. Los sistemas modernos garantizan legibilidad perpetua mediante conversión automática a formatos abiertos y pruebas periódicas de renderizado con las últimas versiones de software disponible.

Dónde conservar las facturas

Opciones de almacenamiento

La conservación facturas puede realizarse en servidores propios on-premise, sistemas NAS dedicados, repositorios documentales empresariales o servicios en la nube especializados certificados ISO 27001. Muchas empresas optan por mantener control total sobre su documentación en infraestructuras internas con copias de seguridad locales y remotas encriptadas. Otros prefieren delegar la conservación facturas en proveedores cloud con SLA de disponibilidad 99,9%, geo-redundancia automática y cifrado AES-256 en reposo y transmisión. Los software de facturación integrados generan automáticamente repositorios de conservación facturas con indexación inteligente y backup 3-2-1 (3 copias, 2 localizaciones, 1 offsite).

Requisitos del lugar

Sea cual sea la opción, debes asegurarte de que el lugar de conservación facturas cumple las condiciones legales sobre localización geográfica y acceso administrativo. La documentación debe estar disponible para la Administración Tributaria en territorio español o, si se aloja en otro estado de la UE, con garantías de acceso inmediato mediante poderes electrónicos y sin restricciones de transferencias de datos. Fuera de la UE solo es posible mediante acuerdos específicos de colaboración fiscal internacional homologados por Hacienda. Todos los sistemas deben permitir acceso de lectura exclusivo a inspectores mediante certificados Cl@ve o DNIe durante procedimientos formales de comprobación.

Conservación facturas con software Verifactu

Obligaciones adicionales

Con la generalización de la factura electrónica y la obligatoriedad de Verifactu, la conservación facturas tiende a integrarse con los propios sistemas homologados de facturación y reporte a Hacienda. En un entorno Verifactu-compliant, la conservación facturas incluye no solo los documentos de facturación PDF/XML, sino también el histórico completo de encadenamiento criptográfico, los logs detallados de generación de hashes SHA-256, las comunicaciones enviadas al SII AEAT y los códigos QR generados para verificación pública. Cada factura queda vinculada de forma inalterable a su posición en la cadena blockchain fiscal, creando una trazabilidad matemática absoluta desde su emisión hasta su conservación definitiva.

El software debe facilitar

El software homologado debe facilitar el acceso inmediato al histórico completo mediante interfaces web intuitivas, permitir la exportación masiva de datos en formatos FACe/UBL/XML nativos, ofrecer mecanismos avanzados de búsqueda y filtrado por cualquier campo (NIF, importe, fecha, estado de pago) y automatizar copias de seguridad diarias con versionado temporal. Adoptar una solución integral que combine emisión, reporte SII, generación Verifactu y conservación facturas reduce drásticamente riesgos operativos y simplifica extraordinariamente la respuesta ante inspecciones, ya que todo el rastro criptográfico queda disponible en un clic para cualquier período solicitado.

Consecuencias del incumplimiento

Sanciones tributarias

Descuidar la conservación facturas puede salir extremadamente caro, tanto por las sanciones directas como por los ajustes tributarios que puede aplicar Hacienda al no aceptar determinadas deducciones de IVA soportado o gastos en IRPF/Sociedades. La Ley General Tributaria (artículo 203) considera infracción grave la falta de expedición o conservación facturas

Problemas en inspecciones

Además de la multa inmediata, la imposibilidad de aportar facturas en una inspección lleva inevitablemente a que la Administración regularice cuotas de IVA soportado no justificadas, rechace gastos deducibles por falta de comprobante válido o ajuste bases imponibles negativas en el Impuesto sobre Sociedades. En la práctica, una mala conservación de facturas implica pagar más impuestos de los devengados, asumir recargos e intereses de demora y perder la capacidad de defensa ante los tribunales económico-administrativos. Actualmente, las inspecciones electrónicas del SII detectan lagunas documentales mediante cruces masivos de datos bancarios y registrales de forma inmediata.

Mejores practicas

Politica de conservación

Para convertir la conservación de facturas en un punto fuerte de tu gestión documental, conviene formalizar una política interna escrita, aprobada por la gerencia y comunicada a todo el personal con acceso a facturación. Una buena política de conservación debería definir exhaustivamente qué documentos se conservan (facturas, contratos, justificantes), durante cuánto tiempo exacto por tipo documental, en qué formatos (nativos o certificados) y dónde se almacenan física o digitalmente. Asimismo, debe detallar quién es responsable de cada fase del proceso y los procedimientos de revisión anual. Esta política debe incluir matrices de retención documental diferenciadas por tipo de operación (nacional, UE, exportación o exenta) y actualizarse ante cambios normativos, como las nuevas versiones de Verifactu o las directivas europeas ViDA.

Copias de seguridad

Las copias de seguridad representan el pilar tecnológico esencial de cualquier sistema de conservación de facturas fiable. Se recomienda implementar estrictamente la regla 3-2-1: tres copias de todos los documentos en dos soportes distintos, de las cuales al menos una debe ser offsite o en una nube georredundante. Es vital programar backups automáticos (diarios incrementales y completos semanales) con verificación de integridad mediante hashes y pruebas trimestrales de recuperación ante fallos simulados. Asimismo, se debe utilizar cifrado AES-256 tanto en reposo como en tránsito, rotación automática de claves cada 90 días y auditorías anuales independientes del sistema por parte de consultoras homologadas.

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